Reforma tributaria define su futuro: Gobierno ajusta puntos clave, pero en el Congreso creen que está próxima a hundirse
El calendario definido le
apunta a que el próximo lunes quede lista y radicada la ponencia de forma que
se pueda citar a un primer debate el miércoles.
El próximo lunes 24 de
noviembre, los ponentes y coordinadores de la reforma tributaria se reunirán
nuevamente y por tercera vez para construir un informe que permitirá que la
propuesta se empiece a debatir en el Congreso.
En la sesión de este
jueves, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, presentó nuevos ajustes a la
propuesta que trabajó la cartera la semana pasada para reducir la meta de
recaudo en $10 billones, dado que la versión radicada en el Congreso a
principios de septiembre le apuntaba a un ingreso de más de $26 billones, pero
esta cifra se ajustó a la baja hasta $16,3 billones después de que el Congreso
aprobara un presupuesto menor al que pretendía el Gobierno.
En detalle, se aprobó
mantener en la ponencia los impuestos al patrimonio y el incremento a la renta
de manera progresiva. En contraste, en la reunión pasada ya se habían eliminado
el IVA a los combustibles y se había limitado la aspiración de recaudo a personas
naturales o alivios fiscales. También está sobre la mesa la posibilidad de
eliminar el IVA a los vehículos híbridos y el impuesto al consumo de los
licores, pero sobre estos no se ha llegado a un acuerdo.
El calendario definido le
apunta a que el lunes en la tarde quede lista y radicada la ponencia de forma
que se pueda citar a un primer debate de comisiones económicas conjuntas el
miércoles 26 de noviembre, lo que le daría al Congreso cuatro semanas para
definir si avala o no el cambio del estatuto tributario.
La representante Saray
Robayo, del Partido de la U, contó a Valora Analitik que en la próxima reunión
los congresistas revisarán una serie de ajustes que le pidieron hacer al
Gobierno. “Aún seguimos discutiendo el texto propuesto y revisando las medidas que
no deben ir en una ley de financiamiento”, dijo.
Sin embargo, la primera
ponencia que se discutirá en las comisiones terceras y cuartas de Cámara y
Senado no sería la del Gobierno, sino la de la representante del partido
Alianza Verde, Katherine Miranda, que quedó radicada hoy y propone el archivo
total de la reforma tributaria.
Por su parte, el senador
Richard Fuelantala, quien ocupa la curul por la Circunscripción Especial por
Comunidades Indígenas en Nariño, manifestó que no ve ambiente político para que
se discuta la iniciativa. Además, no tiene contemplado respaldar la ponencia
que lidera el Gobierno porque está en contra de una serie de impuestos a los
alimentos y equipos e insumos del agro, incluso ya prepara proposiciones al
respecto.
Robayo, por su parte, no
ha decidido si apoyará o no la ponencia, pues su decisión depende de que el
proyecto de ley “se ajuste al mayor beneficio para los contribuyentes” y no al
“interés del Gobierno de aumentar el recaudo en contra de los intereses de los
ciudadanos”.
Por ahora, el camino de la
reforma hacia la aprobación se vislumbra complejo, no solo por la existencia de
la ponencia de archivo, sino también por la creciente presión de diversos
analistas, gremios económicos y sectores productivos que han manifestado su
preocupación por el impacto de los nuevos tributos.
Fuente: Valora
Expertos piden recortar gasto público en Colombia;
alertan por impacto fiscal en tasas e inversión
Combinación de riesgos
fiscales y presiones inflacionarias estarían limitando el margen de acción de
la política monetaria.
En un debate marcado por advertencias fiscales, tensiones externas y la necesidad de coordinar políticas, diferentes voces analizaron los riesgos que enfrenta Colombia en un entorno global incierto.
Daniel Valencia, director
general de investigación y economista jefe de Credicorp Capital, sostuvo que,
pese a la volatilidad, América Latina tiene condiciones para ganar terreno:
“Colombia debería aprovechar su posición geográfica porque Asia nos va a buscar”.
Sin embargo, advirtió que
las tasas de interés pueden “enredar el ciclo del crédito”, que aún no despega,
y fue enfático en lo fiscal: “Necesitamos una discusión seria sobre el exceso
de gasto público. Se volvió moda subir impuestos al sector financiero”.
Valencia cuestionó la
sobretasa del 15 % al sistema financiero incluida en la reforma tributaria.
Según sus cálculos: La tasa efectiva de renta alcanzaría el 50 %, las
utilidades caerían cerca de 15 % y el ROE del sistema bajaría unos 2 puntos
porcentuales.
“Esto debe discutirse de
manera mucho más consensuada. Esperamos que, por el bien del crédito, ese
artículo no sea aprobado”.
En cuanto a tasas de
interés, Valencia mencionó que las presiones sobre las tasas hoy vienen “más
del lado fiscal que del monetario”. También señaló que Colombia enfrenta un
riesgo adicional: los movimientos cambiarios y fiscales recientes —sin
precedentes en el país— tienen efectos inciertos: “Si salen bien, serán
positivos para la deuda; si no, podrían revertirse. Nunca se habían tomado
medidas así”.
Un crecimiento económico
difícil de leer
La codirectora del Banco
de la República, Laura Moisá, centró su intervención en la naturaleza de la
inflación y en la dificultad actual para interpretar la economía.
Explicó que hoy existe un
debate central: cómo equilibrar la coyuntura, cómo distinguir si los
movimientos actuales son coletazos de los choques pasados o señales de un tipo
distinto de crecimiento.
“Es muy difícil leer la
economía”, reconoció, al subrayar que el Banco de la República está dando todos
los debates internos para que las decisiones mantengan una reactivación
económica sostenible. En ese proceso, añadió, el Pacto por el Crédito ya está mostrando
resultados.
“Los proyectos financiados
bajo este esquema ya muestran resultados y podrían contribuir a una
estabilización futura del crecimiento (…) Una cosa es crecer por choques de
precios internacionales volátiles, y otra muy distinta es hacerlo con base en
el mercado interno y la producción nacional, que dan mayor estabilidad”.
Aunque las cifras
recientes muestran cierta estabilidad, con un mercado laboral que mejora y una
economía que crece, persiste el debate sobre qué tipo de crecimiento está
experimentando el país.
Según ella hay una mezcla
de factores: consumo, estructura productiva, empleo en recuperación,
reactivación de economía y consumo interno, que hay que revisar.
“Ese es el desafío: evitar
retornar a escenarios tan complejos como los de 2023 y, al mismo tiempo,
sostener esta fase de reactivación. Cuando suben los precios del café, a pesar
de su volatilidad, el impacto es mayor que el del petróleo porque beneficia
directamente a miles de familias pequeñas que consumen de inmediato y dinamizan
la economía. Pero ese impulso también está derivando en mayores importaciones,
lo cual se refleja en la balanza comercial, que no mejora pese a la
revaluación”, agregó.
También destacó el aumento
en importación de maquinaria y equipo, que podría ser una señal de que algunos
sectores están invirtiendo a futuro, aunque insistió en que interpretar el
momento económico “es particularmente complejo”.
Fuente: Valora
Dólar en Colombia vuelve a subir con fuerza y cierra en
$3.763; deuda pública se valorizó
La cotización abrió en
$3.725 y mostró un sesgo alcista desde el inicio, alcanzando un máximo de
$3.765.
La divisa norteamericana
experimentó un alza en la jornada, rompiendo la racha de apreciación del peso
colombiano. El precio de cierre del dólar se estableció en $3.763,44, valor
superior al del día anterior, que fue de $3.714,24.
La cotización abrió en
$3.725 y mostró un sesgo alcista desde el inicio, oscilando entre un mínimo de
$3.717,55 y un máximo de $3.765. Este movimiento brusco sugiere que el mercado
local responde con mayor sensibilidad al panorama externo.
Factores clave que
impulsaron la tasa de cambio
El repunte de la divisa se
atribuye principalmente a la incertidumbre sobre la política monetaria global y
un menor influjo de capitales local.
La tasa de cambio mostró
un sesgo mixto, condicionada en gran medida por el panorama externo y el dato
de empleo en Estados Unidos. Los analistas de Acciones & Valores creen que
la resistencia de la actividad económica reduciría las probabilidades de
recorte de la Reserva Federal en diciembre, situación que podría favorecer un
movimiento de rebote del peso colombiano.
El mercado laboral
estadounidense mostró un crecimiento de 119.000 puestos en sectores no
agrícolas en septiembre, aunque el desempleo subió ligeramente a 4,4 %, su tasa
más alta en casi cuatro años.
Además, las solicitudes de
prestaciones por desempleo en Estados Unidos cayeron en 8.000 la semana pasada,
ubicándose en 220.000, por debajo del pronóstico del mercado.
Según Acciones &
Valores, el peso colombiano se mantiene sostenido por flujos corporativos y
expectativas de monetizaciones puntuales, pero con menor intensidad que semanas
atrás.
Petróleo estable por
riesgos opuestos
Los precios del crudo
permanecen estables con ligeras variaciones debido a riesgos opuestos: el
mercado evalúa el impacto de las sanciones estadounidenses a Rosneft y Lukoil,
que ya generan desvíos de flujos hacia Asia, y la posibilidad de avances diplomáticos
en Ucrania, los cuales podrían incrementar la oferta global en el corto plazo.
El barril WTI se cotizó en
US$59,13 (-0,20 %) y el Brent en US$63,44 (-0,11 %).
Mejora en el déficit
fiscal de Colombia
En el ámbito fiscal local,
el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) ajustó su proyección de déficit
fiscal para este año al 6,7 % del Producto Interno Bruto (PIB). Esta nueva
cifra se ubica por debajo de la meta establecida por el Gobierno en el Marco
Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), que era del 7,1 %.
La corrección de la
diferencia entre ingresos y gastos públicos se debe principalmente al efecto de
las operaciones de manejo de deuda (OMD) realizadas hasta la fecha, las cuales
permitieron un ahorro en el gasto de intereses.
Finalmente, la deuda
pública (TES) en Colombia cerró mercados con una valorización del 0,06 %, que
equivale al promedio ponderado de todas las referencias de títulos de tesorería
que integran el ETF de Global X, que se negocia en la Bolsa de Valores de Colombia.
Esta información se toma
del indicador de Global X (GXTESCOL), que replica el índice GBI-EM de
J.P.Morgan para Colombia.
Por otra parte, los
cierres de TES de deuda pública, de acuerdo con el sistema de negociación del
Banco de la República, donde operan los grandes inversionistas de Colombia,
registraron los siguientes movimientos:
•Los TES de 2026 cerraron
en 9,240 % y la jornada previa finalizaron en 9,292 %.
•Los TES de 2028
terminaron en 11,320 %, mientras que el dato anterior fue de 11,390 %.
•Los TES de 2033 cerraron
en 12,317 % y la jornada previa finalizaron en 12,295 %.
•Los TES de 2050
terminaron en 12,300 %, mientras que el dato anterior fue de 12,370 %.
Fuente: Valora
CARF mejora proyecciones de déficit fiscal de Colombia
para 2025; estrategia de manejo de deuda del Gobierno fue clave
La nueva meta del Gobierno
es que la carga de intereses sobre PIB baje del 4,7 % actual a un rango entre
el 3,2 % y el 3,8 % este año.
El Comité Autónomo de la
Regla Fiscal (CARF) ajustó su proyección de déficit fiscal para este año al 6,7
% del PIB, lo que significa que se ubicarían por debajo de la meta establecida
por el Gobierno en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), del 7,1 %.
De acuerdo con el
organismo, esta corrección del desbalance entre ingresos y gastos públicos
sería posible por el efecto de las operaciones de manejo de deuda (OMD)
implementadas, que le han permitido al Gobierno un ahorro en el gasto de
intereses.
Recientemente, la
Dirección de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá ajustó su
proyección a la baja desde un 7,8 % del PIB semanas atrás a un 7,1 % del PIB y
lo atribuyó a múltiples factores, particularmente a las operaciones de manejo
de deuda (OMD) de la Dirección de Crédito Público y la Tesorería Nacional.
Días atrás, el director de
Crédito Público del Ministerio de Hacienda, Javier Cuéllar, se reunió con
economistas para ahondar en los detalles sobre la nueva estrategia de deuda
Colombia. Allí dio a conocer que su meta es que la carga de intereses sobre PIB
baje del 4,7 % actual a un rango entre el 3,2 % y el 3,8 % este año.
En el encuentro, el
funcionario reveló que la operación de manejo de deuda que ha llevado a cabo en
los últimos meses ha permitido un ahorro en intereses de tal magnitud que sería
visible en el balance fiscal que publica cada mes el MinHacienda a partir del
informe de noviembre.
Con corte a septiembre, el
déficit fiscal se situó en el -5,4 % del PIB, lo que equivale a $98,4 billones.
Aunque la cifra fue inferior al máximo histórico registrado durante el año de
la pandemia (-6,9 % del PIB en 2020), mostró un aumento en la brecha fiscal de
0,5 puntos porcentuales (pp) en comparación con el mismo lapso en 2024, cuando
fue del -4,9 % del PIB ($70,7 billones).
Según el CARF, el déficit
primario para el noveno mes del año fue del 1,9 % del PIB, 0,1 pp menos
negativo que el dato de agosto, mientras que el déficit total fue 5,4 % del
PIB, similar a la cifra del mes anterior. La proyección es que el primero
termine el año en 3,4 % del PIB y el segundo en 6,7 % del PIB. Vale la pena
recordar que la meta de déficit primario del Gobierno para 2025 es 2,4 % y la
de déficit total es de 7,1 % del PIB.
De hecho, el comité reveló
que la estimación del gasto de intereses, que a septiembre equivalía al 30,5 %
del recaudo tributario neto, se corregiría este año a la baja en 1,4 pp del PIB
como consecuencia de las operaciones de manejo de deuda (OMD) implementadas.
Fuente: Valora
Codirectora Taboada del BanRep sugiere que mantener
tasas para controlar inflación no ha sido suficiente
En entrevista con Valora
Analitik, la economista se refirió al desempeño de la economía y al papel del
banco central frente a los choques de oferta.
La codirectora del Banco
de la República, Bibiana Taboada, advirtió que este año, a pesar de la
estabilidad de las tasas de interés, la inflación no solo no ha disminuido,
sino que se ha incrementado, llevando a la preocupación de que mantener las en
su nivel actual pueda no ser suficiente.
Por ello, señaló que para
lograr la meta de inflación en un horizonte cercano es necesario actuar pronto,
ya que los efectos de la política monetaria en los precios se manifiestan con
rezagos de un año o más.
En entrevista con Valora
Analitik, la economista se refirió al desempeño de la economía y
particularmente a los factores que la han impulsado, así como al papel del
banco central frente a los choques de oferta y a la posibilidad de que se suban
las tasas de interés.
¿Coincide con algunos analistas en que este año el país podría crecer por encima del 3 % ahora que sabemos que en lo corrido del año el PIB se ha expandido un 2,8 %?
El pronóstico que tenía el
equipo técnico del banco para el tercer trimestre de este año era del 3 % y el
dato observado fue del 3,4 %, una sorpresa al alza, una noticia positiva para
el país. Para el cierre de año se tenía previsto un crecimiento del 2,6 %,
según el último Informe de Política Monetaria. Yo creo que es posible que ese
dato o esa expectativa se revise un poco al alza, teniendo en cuenta este
último resultado. Ahora bien, este crecimiento de la economía es muy distinto
al que teníamos antes de la pandemia, está impulsado sobre todo por el consumo
privado, desde hace ya unos años, y por el consumo público que tiene un
dinamismo inesperado en el periodo reciente.
¿Cómo se explica que en
medio del crecimiento económico la inversión no despega, la inflación permanece
lejos de la meta, las tasas de interés son altas respecto a otros países de la
región, hay problemas fiscales, etc.?
Es importante tener en
cuenta que los datos agregados son buenos, pero ocultan una heterogeneidad en
los componentes importante: por el lado de la demanda interna hay un
crecimiento destacado, impulsado por el consumo, que es muy dinámico, versus
una inversión que aún se mantiene en niveles bajos; por el lado de la demanda
externa hay un aporte negativo al crecimiento porque las importaciones se están
incrementando mucho más que las exportaciones, lo que muestra que la economía
nacional no puede proveer todo lo que le están demandando.
En el tema fiscal, sin
duda el déficit y un consumo público que se está acelerando están generando un
impulso importante a la demanda interna. Eso está ocurriendo en un contexto en
donde la economía y el mercado laboral ya estaban creciendo, y donde la inflación
permanecía arriba de la meta. Tenemos una política fiscal expansiva y
procíclica, es decir, que ocurre en un momento en donde ya el consumo de los
hogares era muy alto y las importaciones estaban creciendo de manera acelerada
y mucho más allá que las exportaciones. Esto es diferente a cuando la política
fiscal expansiva ocurre en un momento en que la economía se está contrayendo,
como fue en la pandemia. Entonces, queda uno con dudas de si esa expansión
fiscal es necesaria en este momento.
¿El banco central debe o
no reaccionar cuando hay choques de oferta?
Cuando esos choques de
oferta son varios, son recurrentes u ocurren en momentos en donde la inflación
ya lleva tiempo por encima de la meta, tienen impactos amplios. Hoy, el 60 %
del IPC está creciendo a tasas iguales o mayores a la meta.
Para evitar justamente que
esos choques de ofertas se expandan a toda la economía y afecten las
expectativas de inflación, el banco tiene que reaccionar. No es correcto
afirmar que ante los choques de oferta el banco central no debe hacer nada. Si
el choque de oferta es lo suficientemente grande y si ha permeado de manera
considerable la economía y las expectativas de inflación de los agentes, el
banco tiene que actuar para reanclar esas expectativas.
¿Qué implicaciones tiene
esa situación actual para la política monetaria?
Ahí hay un reto en el
sentido de que deberíamos propender porque la política macroeconómica fuera
contracíclica, es decir, expandirse en momentos de crisis y contraerse en
momentos de auge y no estamos viendo eso del lado fiscal. La implicación que
tiene esta situación es que a la política monetaria le toca asumir todo el
ajuste, eso es lo que ha pasado en los últimos años, sobre todo este año y el
pasado.
Ese gasto fiscal
procíclico, por un lado, está generando un impulso mayor a la demanda, lo cual
es inflacionario; por otro lado, genera preocupación que la sostenibilidad de
las finanzas públicas se ponga en duda.
Si estuviéramos gastando
de más en una coyuntura muy particular y no tuviéramos niveles de deuda
elevados y supiéramos que en el futuro vamos a corregir ese déficit, la
situación sería diferente. Pero si no damos señales de que queremos corregir el
déficit a futuro y asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas, eso
genera otras implicaciones, como un aumento en la prima de riesgo país.
¿Qué pasa si el Gobierno
no limita el ritmo de gasto que trae? ¿Entra el BanRep a compensar?
Ante estas circunstancias,
la política monetaria ha reaccionado de manera cautelosa. Durante este 2025,
contrario a lo que hubiéramos querido y a lo que pensábamos que íbamos a poder
hacer hace un año, no hemos podido bajar la tasa de interés prácticamente,
pensando en que necesitamos una política aún restrictiva para asegurar que la
inflación baje. Tuvimos una reducción de 25 puntos básicos en abril, pero a
partir de ahí nos hemos tenido que quedar quietos con una tasa alta en 9,25 %.
Pero este año la inflación
no ha bajado, incluso se ha incrementado en los últimos meses. En este
contexto, algunos comenzamos a preguntarnos si la estabilidad de tasas va a ser
suficiente para que la inflación retome su senda descendente, si basta con quedarnos
quietos o si necesitamos hacer algo más. Los datos recientes parecerían indicar
que quedarnos quietos puede no ser suficiente.
¿La situación que estamos
viendo ahora podría ser peor si el año pasado no se hubieran tomado las
decisiones que se tomaron? Y hacia adelante, ¿qué efectos debería tener la
política que ha tomado la mayoría de la Junta de mantener las tasas
inalteradas?
Eso es algo que es difícil
de comunicar, pero que es muy importante: lo que ocurre hoy es en parte
resultado de las decisiones que tomamos el año pasado e incluso el año
antepasado. Si hubiéramos relajado la política monetaria más rápido,
seguramente tendríamos niveles de inflación más elevados y acelerándose a
mayores tasas.
Justamente, si queremos
lograr la convergencia de la inflación a la meta en un horizonte cercano, si
queremos pensar en dónde debe estar la inflación al finalizar el próximo año,
tenemos que actuar ya porque en precios los rezagos pueden ser de un año o más.
Usted dice que la política
monetaria es cautelosa, pero hay mucha presión por parte del Gobierno para que
no sea así. ¿Cómo se logran tomar decisiones contractivas en medio de quienes
insisten en que es posible y necesario bajar las tasas?
Por su naturaleza de ser
un cuerpo colegiado y relativamente numeroso, es natural que haya opiniones
diferentes al interior de la Junta. En su seno discutimos esas esas opiniones.
El trabajo del equipo técnico es fundamental el para guiar nuestras discusiones.
Los insumos que ustedes conocen en el Informe de Política Monetaria son clave
para la toma de las decisiones, son el soporte técnico que muchos tomamos como
base del estudio que hacemos para cada reunión.
Dentro de esos análisis
que hace el equipo técnico ha ido tomando cada vez más relevancia el análisis
de riesgos. Dada la incertidumbre que ha caracterizado todos estos factores de
la economía local y global después de la pandemia, la política monetaria ha
tenido un enfoque de gestión de riesgos más fuerte.
Usted tuvo la posibilidad
de estar en la Junta del banco cuando se incrementaron las tasas después de
pandemia. ¿Qué tanto el ambiente que hay en este este momento y la coyuntura
económica del país se prestan para que se decida subir las tasas de interés si
es necesario?
Yo llegué aquí en 2021 y
las decisiones relacionadas con la pandemia ya se habían tomado. A mí me tocó
el momento en el que decidimos comenzar a subir las tasas, cuando la economía
inició su recuperación de manera muy acelerada. La política contracíclica
amarra las riendas de la economía para que esta no crezca de manera
insostenible y no se genere inflación.
Lo que creo es que las
decisiones que ha tomado la Junta por mayoría reflejan el compromiso con que se
retome el rumbo decreciente de la inflación y se implemente la política
monetaria que se necesite para ello. Los datos que salen día a día van confirmando
o dando más elementos de juicio para saber justamente cuál debe ser la
temporalidad y dirección de esas nuevas decisiones.
¿Cómo ha visto la
intención de este gobierno de poder darle prioridad al tema social? ¿Se ha
hecho de la manera correcta en su opinión de experta en desarrollo?
Lo primero es que el
desarrollo social sin duda requiere de la estabilidad macroeconómica. No hay
nada más social que la inflación baja y estable. De hecho, si uno mira eh
caídas recientes de pobreza en buena medida están explicadas por la caída de la
inflación, después de subir en años posteriores a la pandemia. Cuando la
inflación de alimentos sube, por ejemplo, muchos hogares pueden caer en
situación de pobreza porque sus ingresos no les alcanzan para comprar la
canasta básica, que tiene un alto componente de alimentos.
Además, de nada nos sirve
crecer de manera acelerada si ese crecimiento no es sostenido, si no está
soportado en una capacidad productiva mayor y terminamos con mayores precios,
mayores importaciones, mayores debilidades que tarde o temprano terminen en inestabilidad
o contracción de la economía. De nada nos sirve dejar de ser pobres por unos
días si después vamos a ser pobres por más tiempo. La estabilidad macro también
es fundamental porque permite un buen desempeño del mercado laboral y los
hogares pobres no tienen muchos más ingresos que sus ingresos laborales.
Yo venía de trabajar en
temas sociales desde el punto de vista micro. Los programas, por ejemplo, de
transferencias monetarias condicionadas que ya tienen en Colombia más de 20
años, también han tenido un rol fundamental en la reducción de pobreza en el país.
Fuente: Valora
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