Barrida en URF por intención de Petro de repatriar billones del ahorro pensional: ¿Qué hay detrás de traer los recursos?
Varios analistas han
señalado que la crisis institucional se hizo evidente con la renuncia de la
directora de la URF, Mónica Higuera.
La Unidad de Regulación
Financiera (URF) se encuentra en medio de una profunda agitación, luego de que
la presión del Gobierno para obligar a los fondos de pensiones a repatriar
inversiones del exterior motivara una ola de despidos, según la agencia de noticias
Bloomberg.
Varios analistas han
señalado que la crisis institucional se hizo evidente con la renuncia de la
directora de la URF, Mónica Higuera, la primera semana de diciembre, quien
indicó que el gobierno ha tomado decisiones que no comparte, razón por la cual
no podía continuar en el cargo.
Higuera fue la primera
persona nombrada por el presidente Gustavo Petro para encabezar la entidad que
prepara la normativa y los estudios relacionados con la reglamentación del
sector financiero. De hecho, lo acompañó en campaña a la Presidencia de la República.
Tras su salida, se pidió
la renuncia de cerca de 30 funcionarios de la entidad en medio de una disputa
sobre si se deben restringir las inversiones de las Administradoras de Fondos
de Pensiones (AFP) a activos únicamente locales, de acuerdo con Bloomberg.
El directorio de
servidores públicos de la URF da cuenta de que la entidad se compone de 57
personas, incluyendo al director, tres subdirectores, 33 asesores, 17
profesionales, un secretario ejecutivo, un técnico administrativo y un
conductor. Se trata de una de las dependencias más pequeñas del Ejecutivo.
En agosto de este año,
Petro dejó ver su intención de lograr la repatriación de las inversiones que
han hecho las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) fuera del país en
medio de la necesidad de recursos que tiene el Gobierno, con intenciones de gasto
ambiciosas pero un ingreso por debajo de lo esperado.
«Le voy a exigir a los
fondos privados que se llevaron el ahorro –que no es de ellos, es del pueblo
trabajador a Colombia–, porque es aquí donde tiene que producir inversión y
puestos de trabajo”, dijo.
Según Bloomberg, los
fondos privados de pensiones tienen activos por US$140.000 millones y alrededor
de $125 billones (US$33.000 millones) están invertidos fuera del país.
La iniciativa, que busca
formalizarse a través de un decreto, fue anunciada por la propia Mónica Higuera
antes de su renuncia, aunque a la fecha no se ha publicado el proyecto de
normativa.
Varios medios revelaron
que inicialmente, la Superintendencia Financiera propuso un plazo de cinco años
para repatriar estos activos. Sin embargo, el Gobierno presionó para que el
cambio se produjera en solo seis meses.
Según el diario
Portafolio, los técnicos del Ministerio de Hacienda advirtieron que era
inviable atender la instrucción, dado que implicaría deshacer posiciones en
activos complejos, ilíquidos y de muy largo plazo (30 a 50 años) de manera
abrupta, sin mencionar sus implicaciones en patrimonios y mercados.
Usar recursos repatriados
para emitir más deuda
Valora Analitik ha hablado
en las últimas semanas con expertos del mercado financiero quienes han
advertido lo que podría ser parte de las intenciones del Gobierno Petro para
obligar a los fondos de pensiones a traer billones de pesos al país.
De acuerdo con dos
fuentes, que prefirieron no ser citadas, la decisión del Ministerio de Hacienda
de exigir la celeridad en la traída de esos recursos billonarios tiene como fin
aumentar la capacidad de las AFP y de otras entidades financieras para comprar
deuda pública (TES) dentro de la estrategia de la Dirección de Crédito Público.
Esa entidad del Gobierno
Nacional inició en el segundo semestre de este año operaciones de manejo de
deuda que han representado, entre muchas otras cosas, una billonaria colocación
de TES de corto plazo (TCO) que genera dudas entre analistas e inversionistas
sobre lo que será su refinanciamiento en el 2026.
Asimismo, esa estrategia
-liderada por el director de Crédito Público, Javier Cuéllar-, se tradujo en la
monetización de alrededor de US$6.000 millones, según calculan analistas de
entidades como el Banco de Bogotá.
La mayor disponibilidad de
recursos en Colombia por parte de los fondos de pensiones, si es que progresa
la idea del Gobierno Petro, significaría un riesgo de mercado y de liquidez por
lo abrupto de los plazos para liquidar las inversiones y la pérdida de
diversificación, dijeron las fuentes.
Sumado a que se verían
abocados a comprar más deuda pública interna para financiar el gasto público
que está desbocado, pese a los resultados de Crédito Público por mejorar el
espacio fiscal mediante la reducción de los costosos intereses de esa deuda.
Advertencias de expertos y
gremios
La propuesta de limitar
las inversiones ha generado fuerte rechazo por parte de gremios y centros de
pensamiento, quienes advirtieron sobre el impacto en el ahorro de los
trabajadores.
Asofondos, la asociación
que representa a los fondos de pensiones, manifestó su profunda preocupación,
argumentando que limitar las posibilidades de inversión podría resultar en una
reducción de las futuras mesadas de los afiliados.
El gremio defiende que la
diversificación es una práctica esencial para proteger el ahorro. La estrategia
actual, que combina activos locales e internacionales, ha sido calificada como
exitosa y ha permitido a Colombia registrar la tasa de rentabilidad real más
alta entre los miembros de la OCDE en los últimos 20 años (9,8 % anual).
En el país, los
rendimientos acumulados para los afiliados superan los $370 billones, lo que
representa cerca del 71 % del ahorro gestionado.
Además, Asofondos advirtió
que la repatriación generaría impactos inmediatos en los mercados financieros,
provocando una apreciación del tipo de cambio (revaluación del peso) y un
incremento en los precios de los activos locales. La asociación recordó que el
mercado colombiano carece de profundidad y liquidez para absorber flujos
significativos sin afectar los precios de los activos.
El centro de estudios
económicos ANIF respaldó estas alertas y coincidió en que restringir la
inversión únicamente a activos locales tendría un impacto sustancial sobre el
crecimiento del ahorro pensional.
En un ejercicio
contrafactual, ANIF calculó que, si el ahorro pensional se hubiera invertido
exclusivamente en activos locales en el pasado, sería hoy un 31 % menor, lo que
implica una pérdida estimada de $145,4 billones en el valor total. Esta cifra
de pérdida equivale aproximadamente al recaudo de 10 reformas tributarias
promedio.
La Unidad de Regulación
Financiera ya había advertido internamente que entradas de capital de ese
tamaño podrían generar riesgos de mercado, de liquidez y de crédito de
contraparte, y que podría afectar negativamente a los rendimientos de los
ahorradores.
Fuente: Valora
Balance fiscal del gobierno Petro: Déficit histórico,
deuda disparada y la sombra de una crisis en 2026
La situación actual,
marcada por una deuda elevada y un déficit que rivaliza con las peores crisis
recientes, sugiere que el ruido fiscal sigue siendo alto.
La economía colombiana se enfrenta a presiones significativas en materia de sostenibilidad fiscal, una situación que ha sido alertada por organismos de control y centros de pensamiento, quienes señalan un creciente desequilibrio entre el gasto y los ingresos.
Los analistas han
advertido que el balance de las decisiones fiscales de la actual administración
muestra un impulso sustancial en el gasto público que, combinado con un recaudo
tributario inferior al esperado, ha disparado las proyecciones de déficit y deuda
a niveles históricos.
La decisión de gastar y la
cláusula de escape
Una de las decisiones más
criticadas del Gobierno ha sido el aumento significativo en el Presupuesto
General de la Nación (PGN) para 2023, 2024 y 2025, con un crecimiento en los
gastos de funcionamiento que superó incluso los niveles extraordinarios vistos
durante la pandemia.
Solo en 2024, el gasto en
funcionamiento creció aproximadamente un 25,8 % nominal y un 14 % real respecto
al año anterior, muy por encima del crecimiento del PIB. En consecuencia, el
déficit fiscal se ubicó en 6,7 % del PIB, registrando un deterioro de 2,5 pp
frente a 2023 (4,2 % del PIB).
Así mismo, el gasto
público para 2025 se estableció en $523 billones, con un aumento del 3,9 %
respecto a 2024. Este patrón se mantiene en los cálculos para 2026, donde el
presupuesto crece un 8,8 %, superior a la expansión nominal del PIB (6,3 %), lo
que no refleja un compromiso con la eficiencia del gasto.
En el pasado, el
desbalance entre ingresos y gastos llevó al Gobierno a hacer un recorte de
$28,4 billones en el Presupuesto de 2024 ($502,6 billones). A inicios de ese
año, se le aplazaron $12 billones al PGN de 2025 porque el Gobierno dependía de
la aprobación de una ley de financiamiento que no se materializó, un monto no
se ha recortado definitivamente. En 2026 se repetirá el problema, pues el
Presupuesto ya está desfinanciado por $16,3 billones.
A pesar de que las
operaciones de manejo de deuda han sido exitosas, generando un ahorro estimado
en intereses cercano a los $20,9 billones en 2025, la administración ha
utilizado ese espacio fiscal para aumentar su gasto en 0,5 % del PIB.
La situación de gasto
elevado e ingresos insuficientes llevó al Gobierno a tomar la decisión de
activar la «cláusula de escape» de la Regla Fiscal en junio de este año. Esta
medida se fundamentó en la elevada rigidez del presupuesto público (92 % es
inflexible) y la necesidad de sostener la demanda agregada.
La Contraloría advirtió
que la activación se dio en un contexto donde el Gobierno proyectaba un déficit
por encima del límite legal. Los críticos de esta decisión señalaron que no
existían las «circunstancias extraordinarias» que justificaran la suspensión
temporal de los límites de la Regla Fiscal, abriendo la puerta a un mayor
endeudamiento.
El fracaso del recaudo y
el agujero de 2026
Paralelo al aumento del
gasto, la administración ha enfrentado problemas persistentes en el lado de los
ingresos. A pesar de la Ley 2277 de 2022, la primera reforma tributaria del
Gobierno, el recaudo efectivo fue significativamente inferior a la meta proyectada
de $20 billones para 2023.
Esta deficiencia se ha
agudizado, pues a octubre de 2025, el recaudo tributario neto presentaba un
rezago de $9,8 billones frente a la meta de la DIAN, cumpliendo solo el 95,8 %.
Este desfase llevó a la Contraloría a alertar que solo un repunte considerable
podría evitar un cierre crítico
Además, los esfuerzos por
conseguir recursos adicionales se vieron frustrados cuando el Congreso de la
República negó o archivó dos proyectos de reforma tributaria. El más reciente,
que buscaba recaudar $16,3 billones para financiar el PGN de 2026, fue hundido
por falta de apoyo en el Legislativo a principios de este mes, dejando un hueco
fiscal considerable para el próximo año.
Las repercusiones: Déficit
récord y alertas de mercado
La combinación de alto
gasto y bajo recaudo ha generado un deterioro fiscal evidente. El déficit
fiscal proyectado para 2025, luego de la activación de la cláusula de escape,
es del 7,1 % del PIB, superando ampliamente el límite legal.
Sin embargo, las
estimaciones de los analistas se aleja de la meta oficial: Fedesarrollo
proyecta que el déficit fiscal alcanzará el 7,5 % del PIB en 2025, el segundo
más alto de la historia, y advierte que en 2026 podría escalar a un récord del
8,1 % del PIB, el nivel más alto en 125 años.
Algunas oficinas de
direcciones económicas de las entidades financieras que habían alertado un
desbalance históricamente alto entre ingresos y gastos, por su parte, han
ajustado sus estimaciones a la baja producto del ahorro en el pago de intereses
que ha permitido la estrategia de endeudamiento. Incluso el Comité Autónomo de
la Regla Fiscal (CARF) reveló que le apunta a que déficit fiscal para este año
sea del 6,7 % del PIB.
En cuanto a la deuda, la
Contraloría estima que esta llegará al 61,3 % del PIB en 2025, superando el
ancla fiscal prevista por ley en 6,3 puntos. Además, la trayectoria proyectada
muestra que la deuda podría alcanzar un pico del 64 % del PIB en 2027.
El deterioro fiscal ha
tenido consecuencias directas en la credibilidad internacional. La falta de
disciplina macroeconómica ha provocado que agencias como Moody’s rebajaran la
calificación soberana de Colombia, dejándola al borde de perder el grado de inversión.
El mercado interpreta que
el Gobierno «prefiere gastar, en lugar de estabilizar las finanzas públicas,»
lo que ha mantenido elevada la prima de riesgo y ha encarecido el costo de
financiamiento para el país.
Otro efecto directo es la
baja ejecución del gasto: a octubre de 2025, solo el 67,2 % del presupuesto
total había sido obligado y la ejecución de inversión se ubicó en un
preocupante 46,6 %. Si esta tendencia persiste, el país podría enfrentar una
menor provisión de bienes y servicios públicos y la constitución de reservas no
ejecutadas.
Los retos fiscales de 2026
y más allá
De cara al cierre de 2025
y el panorama de 2026, los retos fiscales son inmensos. El Presupuesto General
de 2026, que asciende a $546,9 billones, dependía de una reforma tributaria de
$16,3 billones que fue negada, por lo que ahora está desfinanciado.
Más allá de la
financiación inmediata, la Contraloría advierte que el déficit primario (sin
pago de intereses) empeorará en 2026 y que actualmente no existe un plan de
ajuste creíble que permita retornar a la senda de cumplimiento fiscal.
El organismo concluye que
el país necesita una estrategia integral de responsabilidad fiscal que combine
la eficiencia del gasto, el realismo en los supuestos de ingreso y medidas
estructurales para fortalecer el crecimiento económico.
El desafío fiscal que se
cierne sobre el próximo gobierno (o lo que resta del actual para 2026) es
monumental. El director de Fedesarrollo estima que, para estabilizar las
finanzas públicas y reducir la deuda, se requerirá un ajuste fiscal de
aproximadamente tres puntos del PIB, cerca de $54 billones.
Este esfuerzo fiscal es
necesario para que el desbalance en las cuentas públicas se mantenga cerca de
la meta oficial. Analistas han advertido que el próximo gobierno tendrá que
abordar el ajuste fiscal como prioridad principal, dejando de lado posiblemente
otras promesas electorales.
La situación actual,
marcada por una deuda elevada y un déficit que rivaliza con las peores crisis
recientes, sugiere que el ruido fiscal sigue siendo alto, aumentando la
urgencia de medidas estructurales para evitar mayores inconvenientes en la
economía.
Fuente: Valora
IED en Colombia llega a US$8.372 millones a noviembre,
tras crecer 13,2 % el mes pasado
Solo en noviembre, la IED
que ingresó a Colombia superó los US$703 millones. Este monto mensual
representó un aumento del 13,2 %.
La Inversión Extranjera
Directa (IED) en Colombia tuvo un repunte mensual en noviembre de 2025, aunque
el monto acumulado del año sigue marcando una tendencia a la baja.
Según la balanza cambiaria
del Banco de la República, durante los primeros once meses del año ingresaron
al país US$8.372 millones en capital proveniente del exterior. Esta cifra
acumulada es menor en US$1.635 millones (-16,3 %) a la registrada el mismo periodo
de 2024, cuando alcanzó los US$10.007 millones.
Solo en noviembre, la IED
que ingresó a Colombia superó los US$703 millones. Este monto mensual
representó un aumento del 13,2 % al compararse con el de noviembre de 2024,
tras un periodo de tres meses con variaciones negativas.
El sector de petróleo y
minería también registró un incremento mensual. El mes pasado, la inversión
directa en este rubro fue de US$529 millones, un 16,3 % más que en el mismo
periodo del año anterior.
No obstante, el valor
acumulado a noviembre de este año para petróleo y minería fue de US$6.390
millones, cifra inferior en un 10,6 % a los US$7.145 millones registrados en
2024.
Inversión colombiana en el
exterior y transferencias netas
El rubro de inversión
colombiana en el exterior, que registra los movimientos de capital de empresas
colombianas fuera del país, se ubicó en US$195 millones en noviembre de 2025.
Aunque se trata de una de
las cifras más bajas del año, mostró un gran repunte en su variación interanual
con un crecimiento del 2.337,5 % con respecto al registro 12 meses atrás, es
decir, 24 veces más.
Por su parte, las
transferencias netas, que incluyen principalmente las remesas, alcanzaron los
US$1.145 millones en el periodo referido, lo que significó una caída interanual
del 8,5 %.
Fuente: Valora
Intervenciones forzosas en EPS empeoran la crisis del
acceso a la salud: Procuraduría
La entidad dijo que el
informe se adelantó en un contexto de incremento exponencial de quejas, tutelas
y desacatos por parte de los afiliados.
La Procuraduría General de
la Nación reveló un informe que concluye que el sistema de salud colombiano
sufre un deterioro progresivo que pone en riesgo la vida de los ciudadanos,
producto de un diagnóstico detallado tras realizar visitas administrativas a 18
EPS, incluyendo 9 que han sido objeto de intervención.
El Ministerio Público
advirtió que, tras la aplicación de las medidas de intervención forzosa
administrativa por parte de la Superintendencia Nacional de Salud, se ha
producido un empeoramiento de las condiciones de acceso a los servicios de
salud y de sostenibilidad financiera en los casos analizados.
La entidad dijo que el
informe se adelantó en el marco de la defensa del interés público ante la
crisis del Sistema General de Seguridad Social en Salud, y en un contexto de
incremento exponencial de quejas, tutelas y desacatos por parte de los
afiliados en los últimos dos años.
En 2024, se reportaron 1,6
millones de quejas de pacientes, un aumento del 23 % respecto a 2023, y se
interpusieron 265.173 tutelas, un 188 % más que en 2021. La falta de acceso a
medicamentos ha sido identificada como el principal motor del crecimiento histórico
de las acciones de tutela entre 2024 y 2025.
Los hallazgos en las EPS
intervenidas
Los resultados del
análisis de indicadores asistenciales y financieros en EPS específicas
demuestran que la intervención forzosa administrativa ha sido deletérea.
La Procuraduría encontró, por ejemplo, que después de la intervención, la Nueva EPS pasó a tener una operación deficitaria, gastando más de lo que factura. Antes de la medida, en 2022, el costo de prestación de servicios representaba el 95,6 % de los ingresos; sin embargo, en 2023, después de la intervención, el costo ascendió al 121 %.
Así mismo, el patrimonio
pasó de una cifra positiva de $445.000 millones en 2022 a una negativa de -$4,4
billones en 2024 y los pasivos corrientes aumentaron en un 229 %, pasando de
-$5,4 billones en 2022 a -$17,8 billones en 2024.
Esto llevó a la entidad a
concluir que la Nueva EPS perdió su capacidad de respuesta para garantizar el
derecho a la salud, su capacidad financiera para pagar a la red de servicios y
su capacidad administrativa, pues a la fecha tiene más de 13,5 millones de
facturas sin auditar. Para 2025, se proyecta que se interpondrán más de 131.000
tutelas en su contra y ya acumula más de 33.000 incidentes de desacato.
Por otra parte, en
Coosalud EPS, la intervención forzosa administrativa condujo al deterioro de
todos sus indicadores de operación. La siniestralidad de Coosalud se disparó
del 94 % en 2022 al 115 % en 2025, lo que implica que la EPS gasta $115 por
cada $100 que recibe, pasando de una operación financiada a una deficitaria.
Las utilidades de la EPS,
que en 2022 fueron de $110.377 millones, ahora son pérdidas acumuladas de -$1,1
billones en 2024. Además, los pasivos crecieron en un 245 %, pasando de
-$811.000 millones en 2022 a -$2,8 billones en 2024 y los gastos administrativos
casi se duplicaron en el año de intervención (noviembre 2024-2025), alcanzando
los $316.000 millones en 2024.
Las quejas de los usuarios
también se han disparado. Se espera que las PQR superen las 92.000 en 2025 y
las tutelas podrían acumular más de 20.000 en el mismo año, un aumento
dramático respecto a las 4.243 que justificaron la intervención.
Advertencias y acciones de
la Procuraduría
La Procuraduría ha
iniciado una actuación preventiva para verificar denuncias sobre supuestos
servicios médicos prestados a usuarios fallecidos y sobrecostos de
medicamentos.
Además, la entidad
advierte sobre presuntas responsabilidades disciplinarias por las acciones y
omisiones en las funciones de Dirección, Regulación, Inspección, Vigilancia y
Control del Estado, que han menoscabado las condiciones técnico-científicas,
administrativas y financieras de las EPS intervenidas.
En el caso específico de
la Nueva EPS, la situación implica un impacto fiscal negativo de al menos $8,5
billones que afectará la operación total del Estado.
El procurador General de
la Nación, Gregorio Eljach Pacheco, reiteró que, dado que el diálogo inicial no
concretó soluciones y el deterioro del sistema continúa, la Procuraduría
activará ineludiblemente la función disciplinaria.
Actualmente, se adelantan
más de 20 investigaciones por desabastecimiento de medicamentos, barreras de
acceso, corrupción, malversación de recursos, así como por el incumplimiento de
las órdenes de ajuste de la Unidad de Pago por Capitación (UPC).
Fuente: Valora
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