Dólar en Colombia abrió al alza tras romper la barrera de los $3.800
La tasa de cambio mostraba
una curva descendente tras los primeros minutos de negociaciones, de manera que
el mínimo se ubica en $3.858.
El dólar hoy en Colombia
abrió con un precio de $3.889, de acuerdo con datos suministrados por JP
Tactical Trading, por lo que se ubica por encima del cierre del vienes
($3.834), un día en que tocó mínimos que no se veían desde inicios de abril de
2024.
A pesar de esto, la tasa
de cambio mostraba una curva descendente tras los primeros minutos de
negociaciones, de manera que el valor máximo coincide con la apertura y el
mínimo se ubica en $3.858. La TRM de hoy se estableció en $3.808,12.
El Banco de Bogotá señaló
en su informe semanal que estos días la tendencia bajista de la tasa de cambio
estará a prueba, tras romper la barrera de los $3.800 la semana pasada. Los
analistas de la entidad anticipan que la dinámica global del dólar dependerá de
los ajustes en las previsiones de tasa de la Reserva Federal.
Los precios del petróleo
abrieron la semana con pérdidas ante temores de un exceso de oferta global,
reflejado en el aumento de inventarios en EE. UU. y la aparición del “contango”
en los futuros del Brent, que hace referencia al momento en que el precio de
los contratos de futuros a más largo plazo es superior al precio al contado.
El Brent, de referencia en
Europa, cae un 0,46 %, hasta los US$61,01 el barril y el West Texas
Intermediate (WTI), de referencia en EE. UU., cede un 0,94 %, hasta los US$57.
En Estados Unidos, el
mercado está pendiente de la publicación del dato del IPC de septiembre,
anunciada para el próximo viernes, nueve días después de lo programado, debido
al cierre del Gobierno. El dato es fundamental para la política monetaria de
FED, cuya reunión tendrá lugar la próxima semana.
En Colombia, este lunes a
las 11:00 a. m., el DANE revelará el Indicador de Seguimiento a la Economía
(ISE) de agosto. El mercado ha dejado ver proyecciones de una expansión
económica del 2,7 %, según la encuesta de analistas del Banco de la República.
El presidente de Estados
Unidos, Donald Trump, confirmó ayer que su administración impondrá nuevos
aranceles a Colombia, al acusar al país de no combatir con suficiente firmeza
el narcotráfico. Los analistas de JP Tactical Trading advirtieron que “ya estaba
muy descontada una posible reacción ante los delitos comprobados que tiene EE.
UU. contra (Gustavo) Petro por su apoyo al narcoterrorismo”.
Finalmente, la deuda
pública (TES) en Colombia arrancó sin variaciones en la valorización promedio
ponderada de todas las referencias de títulos de tesorería que integran el ETF
de Global X, que se negocia en la Bolsa de Valores de Colombia.
Fuente: Valora
Tras aprobar el presupuesto, el Gobierno prepara el
terreno para la tributaria y el salario mínimo 2026
Ávila confía en que la
reforma tributaria será aprobada este año y consigan consenso en el Congreso.
Después de semanas de
incertidumbre, el Congreso aprobó el Presupuesto General de la Nación para
2026, luego de un acuerdo que implicó un recorte de $10 billones. El ministro
de Hacienda, Germán Ávila, explicó en entrevista con El Espectador cómo se alcanzó
el consenso y qué viene con la reforma tributaria —o “ley de financiamiento”,
como la llama el Gobierno—, que será presentada antes de que termine el año.
“Empezamos con una propuesta de $556,9 billones, que incluía una ley de financiamiento por $26,3 billones. Después de las conversaciones con el Congreso y con el presidente Petro, acordamos reducir en $10 billones tanto el monto del presupuesto como el de la ley de financiamiento, que pasó a $16,3 billones”, explicó Ávila.
Según el ministro, fue un
“ejercicio constructivo y dinámico” que permitió ajustar sectores sin
sacrificar prioridades sociales. “Hubo conciencia por parte de los congresistas
de que no era fácil hacer recortes mayores y el Gobierno fue flexible”.
Los impuestos que salen y
los que se quedan
Con la reducción del
recaudo proyectado, el Ejecutivo eliminará los puntos más sensibles de la
reforma original. “Decidimos excluir el incremento al IVA de la gasolina, que
era el único que generaba alguna transferencia a la canasta familiar”, confirmó
Ávila.
También se suspenderá el
impuesto a la cerveza, aunque se mantendrán los incrementos al IVA sobre los
licores de alto contenido alcohólico. En cuanto al impuesto al consumo de
boletas por encima de $500.000, el ministro anticipó que podría descartarse: “El
nivel de recaudo sería bajo, por eso estamos considerando no tenerlo en
cuenta”.
Entre los tributos que sí
se mantendrán están los impuestos al patrimonio, a la renta, al sector
financiero, algunos ambientales y los impuestos al consumo sobre bebidas
distintas a la cerveza. El objetivo, según Ávila, es mantener una reforma
progresiva, concentrando el esfuerzo en los sectores de mayores ingresos. “El
sector financiero debe aportar más a las finanzas del país, sobre todo a los
programas sociales que son altamente redistributivos”, dijo.
Sobre el impuesto de
renta, explicó que solo afectará a personas con ingresos superiores a $10,2
millones mensuales, con un incremento leve en la tarifa que aumenta conforme
crecen los ingresos.
“No se tocarán los
estratos bajos ni los medios”, aseguró.
En cuanto al impuesto al
patrimonio, señaló que habrá incrementos para quienes tengan bienes por encima
de $2.000 millones. “Cuanto más alto sea el patrimonio, mayor será la tarifa”.
La apuesta por un consenso
en un año preelectoral
Pese a los temores
políticos, Ávila confía en que la reforma tributaria será aprobada este año.
“El Congreso entendió la importancia del consenso en el presupuesto, y creo que
algo similar ocurrirá con la reforma. Hemos creado un ambiente favorable y podemos
construir mayorías”, sostuvo.
El ministro insistió en
que el proyecto no afectará la canasta familiar y no tocará a los sectores de
ingresos bajos ni medios. “Se enfocará en los estratos medio-altos y altos, que
serán quienes aporten a los nuevos ingresos del país”, reiteró.
En caso de que el Congreso
no apruebe la iniciativa, advirtió que el Gobierno tendría que hacer ajustes
presupuestales y acudir a otras fuentes de financiación, aunque confía en que
“habrá un debate razonable”.
Inflación, tasas y déficit
fiscal
Sobre la política
monetaria, Ávila reiteró su llamado al Banco de la República para reducir las
tasas de interés, actualmente en 9,25 %. “Mantenemos una brecha extremadamente
grande con la inflación, que está en 5,1 %. Si queremos que la economía crezca,
necesitamos estímulos más fuertes”, señaló.
Según el ministro, un
crecimiento económico más robusto ayudaría a cerrar el déficit fiscal, estimado
en $16 billones. “A medida que resolvemos el crecimiento económico, resolvemos
el problema del déficit”, afirmó.
El jefe de la cartera de
Hacienda también explicó las causas de ese hueco fiscal:
“Cuando llegó el
presidente Petro, se había acumulado una deuda muy grande en el Fondo de
Estabilización de Precios de los Combustibles, cerca de $79 billones. Esa es la
principal causa del incremento en el déficit”.
A ello se sumó un crédito de US$5.300 millones con el FMI, contratado durante la pandemia. “Lo grave no fue el endeudamiento, sino la forma en que se hizo. Este Gobierno tuvo que pagarlo en dos años”, dijo.
Por esa razón, el
Ejecutivo activó la cláusula de escape de la regla fiscal, para estabilizar las
finanzas sin estrangular el gasto público. “Intentar resolverlo en un solo año
habría sido un despropósito”.
Diésel, FMI y visión
económica del Gobierno
Ávila confirmó que el
ajuste del diésel avanzará de forma gradual. “Ya completamos el trámite de un
decreto para nivelar el ACPM en vehículos que no son de transporte de carga,
cerca del 30 % de los que usan diésel, como camionetas o vehículos de lujo. Para
ellos desaparecerá el subsidio”.
Sobre el crédito con el
Fondo Monetario Internacional, aclaró que no se trata de un síntoma de
fragilidad fiscal:
“Nosotros lo suspendimos.
En diciembre se pagará la última cuota. No contemplamos usar la línea de
crédito flexible; las necesidades de financiamiento externo están aseguradas”.
¿Cómo se comportaron los
precios de la gasolina y diésel en Colombia en 2024?
Los precios de la gasolina
y diésel en Colombia Foto: tomada de Freepik
Frente a las críticas del
Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), que advierte un déficit mayor, Ávila
defendió la flexibilidad económica del Gobierno:
“El problema del CARF es
que está amarrado a una visión rígida. Para nosotros, el factor de referencia
fundamental es garantizar el crecimiento económico. Si para eso hay que tener
menores rigideces con respecto a la inflación o la regla fiscal, hay que ser
flexibles”.
El ministro también
cuestionó los “fetiches” del debate económico, en especial la idea de que subir
el salario mínimo genera inflación o desempleo.
“Llevamos tres años
aumentando el salario mínimo sin generar inflación ni desempleo. Creemos en una
economía redistributiva. Lo que construye el crecimiento económico es que haya
mayor capacidad de gasto e ingreso”, concluyó.
Fuente: Valora
Codirectores Moisá y Villamizar revelan nuevas
perspectivas sobre tasas e inflación en Colombia
Los codirectores del
Emisor trazaron las líneas maestras de lo que podría venir en política
monetaria.
Laura Moisá y Mauricio
Villamizar, codirectores del Banco de la República, dejaron ver pincelazos de
lo que sería las nuevas reglas de juego en la economía nacional y qué factores
influirán.
En su más reciente
reunión, la Junta del BanRep decidió mantener la tasa de referencia en 9,25 %,
argumentando que la inflación continúa lejos de la meta y que los riesgos
siguen siendo elevados. Mientras tanto, el Gobierno ha mantenido la presión
pública para que se reduzcan las tasas y se estimule el crecimiento económico.
Sin embargo, desde el
Banco advierten que una baja de tasas solo sería posible si las expectativas de
inflación se corrigen de forma importante y el Ejecutivo toma medidas claras
para reducir el déficit fiscal.
Los analistas del mercado
proyectan que la tasa de intervención se mantendrá en 9,25 % durante el resto
de 2025 e incluso prevén una eventual subida si la inflación sigue repuntando.
Cuando Semana le preguntó
a Laura Moisá si reducir las tasas implicaría riesgos, respondió que los
verdaderos peligros no están en subir o bajar, sino en mantener posturas
demasiado rígidas.
Codirectora Moisá
Laura Moisá codirectora
del Banco de la República. Foto: Banco de la República
“Para mí, los mayores riesgos están en quedarse en posiciones ortodoxas o heterodoxas y no tener la capacidad de abrir la mente a otras respuestas, porque todo cambia”.
Para Moisá, el problema
inflacionario que enfrenta el país no proviene de la demanda, sino de choques
de oferta que se han mantenido desde la pandemia.
“El problema de inflación
que tenemos en el país, que además viene estabilizándose pospandemia, para mí
sigue siendo un choque de oferta, que, desde mi perspectiva, es más permanente.
Me refiero, por ejemplo, a costos internacionales que recaen sobre muchos
productos intermedios necesarios para producir alimentos, como los fletes, que
están caros”, dijo en Semana.
Según explicó, esta
situación estructural de precios internacionales ha impedido que Colombia
alcance niveles más bajos de inflación. Los alimentos, en especial los
perecederos, han sido los que más presionan los precios.
“Los precios se han
mantenido porque las empresas temen que todo esto se dé vuelta y tengan
pérdidas en sus ventas. Para mí, se trata de una inflación de oferta que no se
soluciona por el lado de la demanda, es decir, con la tasa de interés. En este
momento no tendría ningún efecto”.
Moisá también sostuvo que
una inflación del 5 %, si no está acelerada, no debe ser motivo de nerviosismo
en un contexto de leve crecimiento y mejora en el mercado laboral.
“Es más, podría ser una
inflación que funcione para recuperar la economía después del choque de la
pandemia”, añadió.
En su diagnóstico, el país
enfrenta problemas estructurales:
“Estamos bajando el
desempleo, pero no logramos resolver el problema de la informalidad. Tampoco el
de la productividad de los trabajadores y de nuestras empresas. Eso tiene unos
costos que podrían equilibrarse con un nivel de inflación estable”.
Riesgos fiscales, salario
mínimo y lo que viene para 2026
Moisá también reconoció
que la situación fiscal del país es compleja y que en el Banco hay preocupación
por el aumento del déficit.
“Es una circunstancia que
tampoco es de fácil resolución, pues los inflexibles del gasto son muy altos y
el Ejecutivo ha dejado claro que no va a renunciar a su programa de gobierno”.
En ese contexto, destacó
que será clave observar la propuesta de reforma tributaria y la evolución del
déficit. Según la codirectora, dentro de la Junta hay consenso en que el
Gobierno ha actuado correctamente en materia de deuda y equilibrio de ingresos
y gastos. “Estamos en modo observación”, dijo.
Las tareas del gobierno
Petro
Consultada sobre el manejo
fiscal del gobierno Petro, Moisá aseguró:
“Este Gobierno hizo una
tarea que no se había podido hacer por diferentes razones, pero ya sacó del
escenario el subsidio de la gasolina. Eso es clave para que esa presión fiscal
no exista. Está intentando lo mismo con el diésel, pero ese producto puede provocar
un choque más directo a la inflación, por su relación con el transporte de
alimentos”.
En su análisis, si la
regla fiscal se restablece como meta en dos o tres años, después de corregir
los problemas estructurales, “se habrá hecho una buena tarea desde lo fiscal,
independientemente de que sea este o el próximo Gobierno el que lo haga”.
Sobre el salario mínimo,
Moisá consideró que su discusión debe ir más allá del impacto inflacionario:
“En mi criterio, el
salario mínimo también tiene que ver con la calidad de vida de la mayoría de la
población del país. Que tiene un efecto inflacionario, sí. Ahí es importante
hacer una revisión, pues hay precios que no tendrían que estar indexados al salario
mínimo, sino a la inflación. Pero también hay que lograr que las empresas no se
preocupen solo por ese aumento, sino por mejorar su productividad”.
Reforma tributaria
El ministro de Hacienda,
Germán Ávila. Foto: Presidencia de la República.
Añadió que aún tiene dudas sobre la relación directa entre el aumento salarial y la inflación, pues el mercado laboral ha mostrado signos de recuperación.
“Está mejorando la
contratación, está creciendo la economía, entonces creo que ahí hay que
estudiar el fenómeno”.
Moisá recordó que en el
pasado, durante el boom de las materias primas, los salarios no crecieron al
ritmo de las utilidades empresariales. “Ahora se busca recuperar el poder
adquisitivo, aunque no sea el mejor momento”.
Villamizar: riesgos sobre
la mesa
Por su parte, el
codirector Mauricio Villamizar advirtió a Bloomberg, en el marco de las
reuniones del Fondo Monetario Internacional, que el Banco de la República
podría considerar un aumento de tasas por primera vez en más de dos años si se
materializan nuevos riesgos inflacionarios.
Villamizar señaló que el
Banco evalúa un escenario más restrictivo ante factores que podrían elevar las
presiones sobre los precios, entre ellos: un incremento excesivo del salario
mínimo en 2026, una reversión de la reciente apreciación del peso, el aumento
de los precios del gas natural, y un mayor deterioro de las cuentas fiscales.
“Subir tasas está sobre la
mesa, aunque aún no es el escenario base. Todo dependerá de que nuevos riesgos
se materialicen”, afirmó.
El codirector también
advirtió que el deterioro fiscal complica la labor de política monetaria en un
entorno de inflación persistente. Según sus estimaciones, el déficit fiscal
podría acercarse al 8 % del PIB en 2025, por encima del 7,1 % previsto por el
Gobierno.
Fuente: Valora
Gobierno reconoce que no hay cómo financiar la reforma a
la salud sin la tributaria y le hace falta información
Dado que no hay certeza de
lo que pase con la reforma tributaria, el MinHacienda no quiso revelar los
techos de gasto de la reforma a la salud.
El Ministerio de Hacienda
reconoció oficialmente que no tiene los recursos para financiar la reforma a la
salud propuesta por el Gobierno, hasta tanto no se apruebe la reforma
tributaria o ley de financiamiento que fue radicada ante el Congreso de la República
a inicios de septiembre y estaría próxima a debatirse.
En un documento, conocido
en primicia por Valora Analitik, la cartera dejó ver que los cálculos que se
tienen de este proyecto, que le apunta a transformar el sistema de salud y
disminuir la participación de las EPS, se basan en información incompleta y proyecciones
no verificadas.
Según el MinHacienda, la
información con que cuenta fue proporcionada por el Ministerio de Salud y
Protección Social en octubre del año pasado y esta «presentaba inconsistencias
y ausencia de datos relevantes», por lo que solicitó verificarla y ampliarla,
una respuesta que llegó en abril de este año y le permitió acceder a 13 bases
de datos adicionales.
Hace seis meses, la
entidad inició el procesamiento de la información y en la actualidad continúa
con este, dado que su primera tarea es garantizar la consistencia de las bases
de datos. «Considerando que se trata de cerca de 2.154 millones de registros (…),
el Departamento de Tecnología continúa haciendo las evaluaciones técnicas
necesarias para disponer del espacio y generar las condiciones óptimas para el
procesamiento de la información», contestó el MinHacienda a la senadora Nadia
Blel en un derecho de petición.
Además, al indagar por ejercicios de validación del costo de la atención primaria en salud por parte de la cartera de Hacienda, responsable de administrar las finanzas públicas de la Nación, la respuesta a la congresista deja ver que no se llegaron a aplicar dichos cálculos sino que se tomó la información tal cual llegó del MinSalud porque a esta entidad le correspondería «realizar los estudios necesarios que respalden y validen los elementos planteados, como líder del sector y promotor de la propuesta».
Lo que sí tiene el
Gobierno es un panel de datos que sigue los gastos reportados por las EPS para
11.478 procedimientos, financiados con cargo a la Unidad de Pago por Capitación
(UPC) en la actualidad y con esta «muestra de conveniencia», como lo manifestó
MinHacienda, construyó escenarios de referencia de la evolución del gasto en
salud para su componente de mediana y alta complejidad para «capturar la
tendencia de los gastos per-cápita».
Aun así, el Ministerio de
Hacienda emitió un aval fiscal definitivo a mediados de agosto y en los últimos
meses incluso el presidente Gustavo Petro ha replicado los cálculos que dan
cuenta de un costo fiscal de $112 billones para 2026, que ascendería a $114,8
billones en 2027 y llegaría a ser de hasta $191,7 billones a 2036.
Incertidumbre frente al
origen de los recursos
Por otro lado, la
financiación de la reforma a la salud depende netamente de que la reforma
tributaria consiga más de $16 billones en ingresos adicionales para el Estado.
El propio Ministerio de Hacienda advirtió que no puede garantizar los recursos
necesarios hasta que se aprueben el Presupuesto General de la Nación (PGN) y
una eventual ley de financiamiento.
En la respuesta de la
cartera queda en evidencia que «la disponibilidad de los recursos está sujeta a
la aprobación de la ley de financiamiento», a pesar de que todo proyecto de ley
de iniciativa gubernamental que plantee un gasto adicional o una reducción de
ingresos debe contener la correspondiente fuente sustitutiva, según la norma,
lo cual deberá ser analizado y aprobado por el Ministerio de Hacienda.
La ley exige que el aval
fiscal sea compatible con el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), lo que
implica que se indique expresamente el costo fiscal y la fuente de ingresos
adicional. Aun así, la senadora Nadia Blel denunció que la reforma a la salud se
está debatiendo «con base a un escenario incierto» y sin certeza de las fuentes
que van a financiar la nueva estructura.
El Ministerio de Hacienda
no reveló los techos de gasto y sus proyecciones y fue enfático en que solo se
podrán definir con certeza una vez se conozca la composicional final del
Presupuesto para 2026 por sectores y se defina el futuro de la reforma tributaria,
lo que llevó a los congresistas a alertar que el sistema podría quedar
desfinanciado.
Esta revelación motivó a
la Comisión Séptima del Senado a suspender la discusión del proyecto de ley,
por solicitud de la senadora Blel del Partido Conservador. Otros congresistas,
como Honorio Enríquez, calificaron de «gravísimo» el hecho de que Hacienda haya
reconocido la irresponsabilidad de obrar con un aval sin la debida verificación
debata en un contexto de un déficit fiscal creciente (4,3 % del PIB hasta
julio).
Sin embargo, congresistas
cercanos al Gobierno, como el senador Fabián Díaz, tildaron la proposición de
suspensión como una «estrategia de dilación». Los defensores de la reforma a la
salud insistieron en que el cambio es necesario para superar una crisis
estructural y poner fin a la intermediación financiera de las EPS.
Fuente: Valora
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